El eterno dilema de apellidos portugueses en España...

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Pese a la semejante grafía y fonética, además de las raíces históricas los nombre y apellidos portugueses y españoles son algo distintos. Especialmente el criterio definido por las legislaciones de cada país para la atribución de apellidos.

LEGISLACIÓN PORTUGUESA
Según la legislación portuguesa, la composición de un nombre completo consiste de un máximo de seis vocablos gramaticales, simples o compuestos, de los cuales solo dos podrán corresponder al nombre proprio y cuatro a los apellidos.
Por "vocablo gramatical compuesto" se define como una palabra que consta de dos o más palabras que tienen un significado único independiente, a menudo no relacionados con los significados de sus componentes.

La preposiciones y conjunciones no son consideradas para efectos de la contabilidad de numero de vocablos.

El nombre propio: dos vocablos
  • El nombre proprio debe ser portugués, de entre los constantes de la onomástiva portuguesa o adaptados, gráfico y fonético, la lengua portuguesa.
    Hacer la adaptación gráfica e fonética a la lengua portuguesa equivale a aportuguezar el nombre de origen extranjera.
  • La grafía de los nombres proprios debe obedecer la ortografía oficial a la fecha del registro
  • El nombre no puede plantear dudas sobre el sexo de la persona registrada.
  • La concordancia del nombre de la persona registrada con el sexo se limita a la primera palabra. Por lo tanto, es aceptable para un nombre masculino cuya complementado con un nombre femenino y, a la inversa, un nombre de mujer complementado con un nombre masculino (Ejemplo: chico - José Maria; chica - Maria José).
  • Los hermanos no pueden tener el mismo nombre, a menos que uno haya fallecido. 
  • Los nombres propios extranjeros están autorizados, en la forma original, si el solicitante es extranjero, si nació en el extranjero, si tienen otra nacionalidad además de la portuguesa, si uno de sus padres sea extranjero o, si alguno de sus padres tiene otro más allá de la nacionalidad portuguesa. 
Apellidos: hasta cuatro vocablos
Los apellidos son la segunda parte del nombre de una persona, y en conjunto con el nombre proprio, completa su designación oficial, permitiendo establecer la conexión con la familia al que el solicitante pertenece. 
  • Son elegidos de entre aquellos los apellidos a que pertenecen a ambos o sólo uno de los padres del solicitante, o cuyo uso cualquiera de ellos tuviera derecho (apellidos de los abuelos por ambas o sólo una linea de ascendencia).
  • El orden de los apellidos puede ser libremente elegido por los padres. Respectando el máximo de cuatro vocablos, existe plena libertad para su ordenación, sean ambas lineas, maternas o paternas, o sólo una de ellas.
  • Las preposiciones y conjunciones entre apellidos pueden ser introducidas o, en el caso de que existan en los apellidos de los progenitores, eliminadas libremente.
  • Si en la linea materna e paterna figurar el mismo apellido, este se puede repetir o, alternar con otros apellidos. 
  • Pueden ser formados por vocablos que normalmente corresponden a nombres proprios bastando, para ello, que figuren en calidad de apellido en la composición del nombre de cualquiera de los progenitores.
  • Por tradición, el apellido de línea paterna viene por ultimo.
Composición del nombre de un extranjero 
La composición del nombre de un extranjero se regirá de acuerdo con la ley de su nacionalidad, asimismo se permitiría hasta la adopción de tres nombres proprios. 
Esta regla no se aplica si el solicitante  también tiene la nacionalidad portuguesa, en cuyo caso prevalece el derecho portugués y debe obedecer las normas indicadas. 

LEGISLACIÓN ESPAÑOLA
Según la legislación española un nombre completo, se compone de un máximo de cuatro vocablos, de los cuales hasta un máximo de dos nombres propios o uno compuesto, y dos apellidos determinados por filiación.

El nombre propio: dos vocablos simples o uno compuesto (ejemplo compuesto: mariangeles)
  • No podrá consignarse más de un nombre compuesto, ni más de dos simples.
  • Quedan prohibidos los nombres que objetivamente perjudiquen a la persona, los que hagan confusa la identificación y los que induzcan a error en cuanto al sexo.
  • No puede imponerse al nacido nombre que ostente uno de sus hermanos, a no ser que hubiera fallecido, así como tampoco su traducción usual a otra lengua.
  • A petición del interesado o de su representante legal, el encargado del Registro sustituirá el nombre propio de aquél por su equivalente onomástico en cualquiera de las lenguas españolas.
Apellidos: dos vocablos por filiación
  • La filiación determina los apellidos. El primer apellido del padre seguido del primer apellido de la madre, con posibilidad de invertir el orden.
  • En los supuestos de nacimiento con una sola filiación reconocida, ésta determina los apellidos, pudiendo el progenitor que reconozca su condición de tal determinar, al tiempo de la inscripción, el orden de los apellidos.
  • El orden de los apellidos establecido para la primera inscripción de nacimiento determina el orden para la inscripción de los posteriores nacimientos con idéntica filiación.
  • El encargado del Registro, a petición del interesado o de su representante legal, procederá a regularizar ortográficamente los apellidos cuando la forma inscrita en el Registro no se adecúe a la gramática y fonética de la lengua española correspondiente.
  • Por tradición, el apellido de línea paterna es el primero.
Composición del nombre de un extranjero 
El derecho de los padres a elegir para sus hijos los nombres propios que estimen más convenientes se halla sujeto a limitaciones que se corresponden mal con el principio de libertad que debe presidir esta materia y que demanda la sociedad española actual. Es, en particular. inconveniente la regla que impone que los nombres propios deben consignarse en alguna de las lenguas españolas, la cual lleva consigo que hayan de rechazarse conocidos nombres extranjeros, "frecuentes en el entorno cultural europeo. por tener traducción usual a los idiomas de España, y que, por el contrario. se admitan antropónimos exóticos sin equivalente a estos idiomas. Las consecuencias desfavorables se acentúan en el caso de españoles nacidos fuera de España' o cuando uno de los progenitores tiene una nacionalidad extranjera.
La presente Ley no contempla el problema, común a los apellidos, de la transliteración en caracteres latinos de los nombres propios escritos en alfabetos distintos. porque ésta es una cuestión que queda englobada en la más general de la traducción de documentos extranjeros. Su propósito fundamental es el de admitir para los españoles los nombres propios extranjeros. A la vez. los escasos límites que se formulan tienden a proteger a los hijos frente a una elección irreflexiva o arbitraria de sus padres, que pueda perjudicar al nacido por el carácter peyorativo o impropio del vocablo escogido o por no individualizar suficientemente a la persona.
La reforma del artículo 54 de la Ley del Registro Civil se completa con una norma de carácter transitorio que ofrece una vía sencilla para que los españoles. Inscritos en un Registro Civil extranjero con otro nombre propio. puedan lograr la inscripción de éste en el Registro Civil español. Claro está que, para otras hipótesis o transcurrido el plazo previsto en esa norma, quedará a salvo la posibilidad de obtener la modificación del nombre propio por el camino de un expediente registral conforme a las disposiciones generales en vigor.
Ver instrucción de 23 de mayo de 2007, de la Dirección General de los Registros y del Notariado, sobre apellidos de los extranjeros nacionalizados españoles y su consignación en el Registro Civil español, para aplicación de apellidos extranjeros y portugueses en España.

Fuentes y legislación:
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